El ascenso del tenis femenino y su contribución al movimiento de las mujeres y el deporte

Billie Jean King
Fundadora, Presidenta de la Junta Directiva
Fundación para el Deporte Femenino (WSF)

Como es de su conocimiento, en la mayoría de los casos los cambios son el resultado de un pequeño acto concreto realizado por una persona en un momento dado. Por lo general, esas acciones se ven precipitadas por el trabajo de líderes y hombres y mujeres con visión de futuro… personas que aclaran las ideas o congregan a otros para debatir ideas, líderes que reúnen a personas animadas por el mismo objetivo de ponerse de acuerdo y hacer planes a fin de contribuir al bien común.

Son tantas las personas asociadas con el Grupo de Trabajo Internacional que pertenecen a esta categoría, la de líderes y visionarios, que me sería imposible expresar mi agradecimiento a todas. Quisiera, sin embargo, dar las gracias especialmente a algunas de ellas.

Primeramente, a la extraordinaria Copresidenta de este encuentro, la Dra. Sue Neill de la Dirección General de Deportes de Canadá. Hago llegar mi agradecimiento obligado a la Dirección General de Deportes de Canadá y el gobierno canadiense, así como a la Asociación Canadiense para el Deporte Femenino por la labor realizada y todos sus esfuerzos para preparar esta conferencia. Quisiera reconocer asimismo el importante papel desempeñado por esas dos entidades al sembrar las semillas que florecieron con el oro olímpico del equipo canadiense femenino de hockey. El partido final contra el equipo femenino estadounidense fue realmente fantástico. Su victoria fue bien merecida.

En segundo lugar, quisiera dar las gracias a la ministra Pendukeni Ivula-Ithana por copresidir esta conferencia y también el Grupo de Trabajo Internacional, y especialmente, por su liderazgo y por el excelente trabajo de Carol Garoes en la organización de la extraordinaria conferencia celebrada en Namibia.

En tercer lugar, ¿qué sería de todos nosotros si no fuera por la Dra. Anita White, la primera Copresidenta del Grupo de Trabajo Internacional, su visión y la de quienes fundaron esta maravillosa organización?

Y, por último, aunque no por ello menos importante, aguardo con sumo interés la labor futura de Etsuko Ogasawara, Copresidenta del Grupo de Trabajo Internacional sobre la Mujer y el Deporte.

Para establecer un programa y llevarlo adelante se necesitan líderes apasionados y perseverantes, y jugadores que acepten formar parte de su equipo y asuman las responsabilidades que les corresponden. Esto es lo que permite cambiar el mundo; personas con esas cualidades y personas como Ustedes.

Cuando, en 1968, comenzó la era del tenis abierto con premios en metálico para los jugadores, los hombres se hicieron con el terreno de juego, dejándonos fuera. Tanto los jugadores como los promotores de todos los torneos, así como los oficiales superiores eran todos hombres. No les importaba si las mujeres también tenían su lugar para competir o ganar premios en metálico. Por consiguiente, a las mujeres les quedaban muy pocos lugares donde poder jugar. Nueve de nosotras, las conocidas como las Nueve Originales, estábamos decididas a crear nuestra propia gira femenina. Las tenistas que formaban el grupo de las Nueve Originales eran Peaches Bartkowicz, Rosie Casals, Judy Dalton, Julie Heldman, Kerry Melville, Kristy Pigeon, Nancy Richey, Valerie Ziegenfuss y yo misma. Todas nosotras firmamos un contrato de 1 dólar con Gladys Heldman, editora de la revista World Tennis Magazine, quien se propuso encontrar un patrocinador que creyera en nuestra visión de contar con nuestra propia gira. Hizo causa común con Joseph Cullman III, de Philip Morris, y fue así como el tenis profesional femenino vio la luz del día.

En 1973 fundé la Asociación Femenina de Tenis y conseguí agrupar a todos bajo una misma entidad coordinadora. Por primera vez, el tenis profesional femenino tenía voz propia. Las jugadoras actuales viven hoy nuestro sueño y nuestra visión. Nuestro deseo era que todas las niñas tuvieran la oportunidad de ganarse la vida jugando al tenis. Por supuesto, no se trataba de una garantía de trabajo sino de una oportunidad, si la persona era lo suficientemente buena.

Todo lo que pretendíamos era protestar contra la desigualdad y afirmar que preferíamos jugar por nuestra cuenta. Queríamos que se nos respetara, y organizar nuestra propia gira era para nosotras el medio que nos permitía controlar nuestro destino. De esa forma encontraríamos nuestro propio valor de mercado.

La Asociación Femenina de Tenis figura en la actualidad entre las más exitosas organizaciones deportivas internacionales profesionales. Cuenta con 1.200 jugadoras clasificadas y 66 eventos en 33 países. Cientos de millones de telespectadores siguen sus competiciones, ascendiendo la cuantía total de sus premios a 51,7 millones de dólares.

El primer mensaje que quiero transmitir hoy aquí es, por lo tanto, un mensaje sencillo y que todos conocemos bien: nunca podemos guardar silencio frente a las desigualdades. Debemos afirmar nuestros principios y denunciar las situaciones injustas. Como dice el refrán, quien calla otorga; nuestro silencio hace que la situación sea aceptable.

Mi segundo mensaje es que denunciar la situación nunca es suficiente. Debemos actuar para asegurarnos de no contribuir a la injusticia. Tenemos que velar para que los principios que animan a todas y cada una de nuestras organizaciones nos hagan sentirnos orgullosos de formar parte de las mismas, y asegurarnos de que trabajamos todos los días para lograr que las desigualdades se conviertan en historia.

Por otra parte, quisiera destacar un hecho importante: "nosotros" significa "yo", y no "ellos". Con esto quiero decir que la responsabilidad personal es un elemento imprescindible; que todo hombre y toda mujer que crea en la igualdad entre los sexos, no sólo tiene que declararlo así sino también actuar y hacer algo para lograr cambios positivos. Todos y cada uno de nosotros debemos asumir la responsabilidad que nos corresponde.

Además, el activismo, esto es, hacer lo que es correcto, no significa dar rienda suelta a sentimientos de ira. Lo único que se logra con ese tipo de actitud es que las personas con quienes estamos furiosos se muestren defensivas, inflexibles y decididas a no cambiar. El activismo, en mi opinión, resulta más eficaz cuando persevera, es positivo y respetuoso, e insiste en la igualdad de trato; debe fundamentarse en hechos y alimentarse de esperanza; asimismo, debe consistir en declaraciones sólidas, auténticas y precisas sin recurrir a amenazas irracionales ni gritos, y una expectativa realista de hacer lo que es justo.

Otro aspecto que debemos tener presente es que no podemos escoger el tipo de discriminación que queremos combatir. Así, si luchamos contra la discriminación de género, también debemos dar la cara y luchar contra la discriminación racial, y velar asimismo para que los derechos de todos aquellos y aquellas con diferentes capacidades sean respetados.

Todas las organizaciones de todos los deportes deben incluir absolutamente a todas las niñas, jóvenes y mujeres, independientemente de su raza, etnicidad, clase social o económica. El primer paso consiste en examinar nuestra propia organización para asegurarnos de que damos un buen ejemplo, y acto seguido, debemos progresar a la etapa siguiente y esforzarnos por crear un mundo que refleje ese ejemplo.

La historia de Althea Gibson constituye un buen ejemplo de alguien que tuvo que enfrentarse a la intolerancia y a poderosos adversarios. Esta mujer sufrió la discriminación a diario, pero no permitió que le impidiera triunfar. La primera vez que la vi yo no tenía más que 13 años y fue para mí un ejemplo sumamente inspirador. Me encantaba la historia y me di cuenta de todo lo que había hecho por las mujeres y por la gente de color. Aunque algunos torneos optaron por desaparecer antes que permitirle participar en sus eventos, Althea se convirtió en la primera mujer de color de la historia en jugar en un torneo sancionado. Superó numerosos obstáculos hasta lograr su victoria en Wimbledon y convertirse en la número uno del mundo por primera vez en 1957. Asimismo compitió en el torneo de la LPGA.

Por otra parte, debemos recordar que el deporte es un vehículo, un medio de autoexpresión que permite a las niñas y mujeres explorar sus cualidades mentales, emocionales y físicas, ejercer su capacidad de liderazgo y vivir experiencias competitivas con iguales a las que respetan. Al ser el deporte una institución cultural aceptada en todo el mundo, está al alcance de todas las niñas y mujeres, permitiéndoles adquirir fortaleza, confianza y valor, cualidades que todos nosotros necesitamos para lograr cambiar la sociedad y encontrar más oportunidades de descubrir nuestro potencial de excelencia.

El deporte es el vehículo y nosotros somos la inspiración. Transmitimos nuestros valores al deporte y, de esa forma, además de las habilidades deportivas y la buena forma física, también inculcamos las cualidades del respeto, la confianza y la honradez. El deporte es una maravillosa profesión y un extraordinario trabajo.

En mi calidad de fundadora de la Junta Directiva de la Fundación para el Deporte Femenino, quiero que sepan el gran entusiasmo que nos embarga por formar parte de esta comunidad mundial de organizaciones nacionales e internacionales dedicadas a fomentar el liderazgo y las oportunidades de participación de las niñas y mujeres en el mundo deportivo. Estamos ansiosos por compartir ideas y estrategias, y aprender de la labor que todos ustedes están llevando a cabo; queremos aprovechar su creatividad y sus experiencias.

Confío en poder seguir manteniendo un diálogo personal con todos Ustedes a través del sitio web de la Fundación para el Deporte Femenino de Estados Unidos, y el grupo de debate internacional que hemos establecido en fecha reciente y en el que tengo previsto participar. Es esencial que todos nosotros podamos alimentar nuestros esfuerzos y nuestra pasión interactuando con el resto, compartiendo ideas y programas, y disfrutando de una renovada juventud infundida por la energía de los demás. Juntos cambiaremos el mundo del deporte y lo haremos más considerado y más respetuoso para con las necesidades y aspiraciones de las mujeres deportistas.

Gracias por la importante labor que realizan y por invitarme a participar con Ustedes en esta extraordinaria conferencia.

 

 

 

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