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Sección D: Instrumento para la toma de acción 20. Medición del éxito obtenido Descripción
del instrumento La
medición o evaluación del rendimiento es un instrumento fundamental
que ayuda a identificar los resultados buscados (qué cambiar y en
quién), los indicadores de rendimiento (cómo sabemos que alcanzamos
un determinado resultado), y cómo podemos medirlo. El presente instrumento
proporciona información básica para ayudarnos a comprender la medición
del rendimiento al igual que un modelo de estrategia que utiliza
una meta de la política sobre la equidad entre hombres y mujeres
que figura en el Instrumento nº 9. ¿Cuándo utilizarlo?
Formato
De
acuerdo con información básica clave, el instrumento presenta un
proceso de tres pasos para establecer las mediciones del rendimiento
utilizando la meta de aumentar el número de mujeres en puestos de
liderazgo como ejemplo. Instrumento
La medición del rendimiento
es una nueva forma de pensar sobre la evaluación que le permite
elaborar:
Puede elaborarse una estrategia
de la medición del rendimiento en cualquier momento. El más oportuno
es durante el proceso de planificación (véase el Instrumento nº
10) cuando está identificando el cambio que intenta producir (direcciones
y metas estratégicas) y determinando lo que necesita realizarse
para llegar a ese punto (planificación operativa: actividades, tareas,
plazos, responsabilidades y recursos). El proceso consiste en ir
directamente desde direcciones y metas estratégicas a resultados
de planificación operativa al medir lo que hemos logrado, no el
cambio que hemos producido. Si pensamos sobre los cambios que queremos
producir, se trata de medir los pequeños pasos y avances a lo largo
del camino.
Se conoce a un enfoque muy simple
para pensar sobre su mapa de ruta o lógica de rendimiento como el
enfoque de las 3 R [según los términos en inglés: Results,
Reach, Resources] que se aplica a la medición
del rendimiento:
[6]
Defición del éxito
Antes de que se implemente el
cambio, es posible que se destine una enorme cantidad de tiempo,
energía y recursos a aumentar la concientización sobre la cuestión,
obtener consenso de que se necesita hacer algo y conseguir el compromiso
de los líderes y colaboradores. Lo que consideramos como éxito en
las primeras etapas puede ser bastante diferente de lo que parece
exitoso más tarde.
Por ejemplo, al adoptar una política
de equidad entre hombres y mujeres, los logros iniciales pueden
comprender el apoyo formal de responsables clave en la adopción
de decisiones y algunos recursos para elaborar la política mencionada.
El primer año, es posible que el éxito se mida en términos de concientización
y apoyo, en el segundo año, en función del grado de implementación,
y sólo al tercer año podemos comenzar a medirlo según si está produciendo
un cambio o no.
Ejemplo
de una estrategia de medición del rendimiento para aumentar el número
de mujeres que ocupan cargos de oficiales
Utilizando la política nacional
sobre la equidad entre hombres y mujeres de la Comisión Australiana
de Deportes (Instrumento nº 9), una de las metas es:
Aumentar el número de mujeres
que ocupan cargos de entrenadoras, instructoras, responsables de
la adopción de decisiones, oficiales y administradoras en todos
los niveles.
Si fuéramos directamente a la
planificación de la acción en esta etapa, tendríamos una enorme
brecha entre lo que intentamos lograr y cómo vamos a concretar ese
objetivo. Se necesita tener más detalles sobre el qué, quién,
para cuándo antes de diseñar estrategias y elaborar el plan
de trabajo. Supongamos que, basados en una evaluación de necesidades
internas, nuestra primera prioridad dentro de esa meta son las mujeres
en puestos de oficiales. Entonces, un mapa de ruta se asemejaría
a lo que se describe a continuación a fin de aumentar el número
de mujeres en puestos de oficiales.
Resultado buscado (qué, quién,
para cuándo): aumentar el número de mujeres en puestos de oficiales
en todos los niveles de nuestro programa de oficiales para 2004
Una vez definido el resultado
buscado, es necesario identificar los indicadores de éxito o avance
a lo largo del camino. Entonces, después de debatir un poco más
sobre el tema con el grupo de planificación, el mapa de ruta podría
tener la siguiente apariencia.
Primeros logros
Éxito continuo
Éxito buscado
Ahora que tenemos el mapa de
ruta de lo que queremos lograr, podemos comenzar a elaborar los
indicadores de rendimiento, que son los que nos permiten saber si
hemos alcanzado nuestros objetivos.
Paso 2: definir los indicadores
de rendimiento
Los indicadores de rendimiento
describen los resultados buscados. Pueden captar información tanto
cualitativa como cuantitativa. Entre los modelos de indicadores
de rendimiento para aumentar el número de mujeres oficiales se encuentran:
Los buenos indicadores de rendimiento
son precisos, pueden medirse y recopilarse. A veces, es posible
que tenga más de un indicador, pero es poco común que tenga más
de tres. Si ese fuera el caso, entonces quizás busque más de un
resultado en su mapa de ruta. En ese caso, debería desglosarlo un
poco para obtener resultados más precisos.
Paso 3: desarrollar una
estrategia de recopilación
Una vez que elaboró los resultados
buscados y los indicadores de rendimiento, puede preparar la estrategia
para recoger información. Ello implica identificar:
Una buena estrategia de la medición
del rendimiento captura resultados e indicadores clave al medir
solamente lo que usted considera importante.
Al medir el éxito de su programa,
usted cuenta con un mapa de ruta que demuestra el cambio que intenta
producir, cómo contribuye a resultados de nivel superior y tres
años de datos que son prueba del éxito obtenido para producir un
cambio con respecto a las jóvenes y mujeres en el deporte.
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