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Sección D: Instrumento para la toma de acción

20. Medición del éxito obtenido

Descripción del instrumento

La medición o evaluación del rendimiento es un instrumento fundamental que ayuda a identificar los resultados buscados (qué cambiar y en quién), los indicadores de rendimiento (cómo sabemos que alcanzamos un determinado resultado), y cómo podemos medirlo. El presente instrumento proporciona información básica para ayudarnos a comprender la medición del rendimiento al igual que un modelo de estrategia que utiliza una meta de la política sobre la equidad entre hombres y mujeres que figura en el Instrumento nº 9.

¿Cuándo utilizarlo?
  • Cuando quiera saber si su programa, política o iniciativa está produciendo un cambio para las jóvenes y mujeres en el deporte;
  • Cuando quiera medir el avance, aprender de lo que no está funcionando y celebrar lo que sí funciona;
  • Cuando quiera demostrarse a sí mismo y demostrar a otros que sus iniciativas valen la inversión de tiempo y recursos.
Formato

De acuerdo con información básica clave, el instrumento presenta un proceso de tres pasos para establecer las mediciones del rendimiento utilizando la meta de aumentar el número de mujeres en puestos de liderazgo como ejemplo.

Instrumento

¿Qué es la medición del rendimiento?

La “medición del rendimiento’ es una nueva forma de pensar sobre la evaluación que le permite elaborar:
  • Un mapa de ruta que describe el cambio que está tratando de lograr y las señales viales que espera encontrar en el camino.
  • Una serie de indicadores de rendimiento que describe la apariencia de esas señales viales a fin de que sepa que las alcanzó.
  • Una estrategia para recoger información sobre esos indicadores (es decir, de dónde precedería esa información, cómo se la recogería, quién debería reunirla y con qué frecuencia).
Puede elaborarse una estrategia de la medición del rendimiento en cualquier momento. El más oportuno es durante el proceso de planificación (véase el Instrumento nº 10) cuando está identificando el cambio que intenta producir (direcciones y metas estratégicas) y determinando lo que necesita realizarse para llegar a ese punto (planificación operativa: actividades, tareas, plazos, responsabilidades y recursos). El proceso consiste en ir directamente desde direcciones y metas estratégicas a resultados de planificación operativa al medir lo que hemos logrado, no el cambio que hemos producido. Si pensamos sobre los cambios que queremos producir, se trata de medir los pequeños pasos y avances a lo largo del camino.

Se conoce a un enfoque muy simple para pensar sobre su mapa de ruta o lógica de rendimiento como el enfoque de las 3 R [según los términos en inglés: Results, Reach, Resources] que se aplica a la medición del rendimiento: [6]
  • ¿Cuáles son los “resultados” que queremos alcanzar (el por qué y el qué)?
  • ¿A quién queremos “llegar” (el quién)?
  • ¿Qué “recursos” necesitamos (el cómo)?
Defición del éxito

Antes de que se implemente el cambio, es posible que se destine una enorme cantidad de tiempo, energía y recursos a aumentar la concientización sobre la cuestión, obtener consenso de que se necesita hacer algo y conseguir el compromiso de los líderes y colaboradores. Lo que consideramos como éxito en las primeras etapas puede ser bastante diferente de lo que parece exitoso más tarde.

Por ejemplo, al adoptar una política de equidad entre hombres y mujeres, los logros iniciales pueden comprender el apoyo formal de responsables clave en la adopción de decisiones y algunos recursos para elaborar la política mencionada. El primer año, es posible que el éxito se mida en términos de concientización y apoyo, en el segundo año, en función del grado de implementación, y sólo al tercer año podemos comenzar a medirlo según si está produciendo un cambio o no.

Ejemplo de una estrategia de medición del rendimiento para aumentar el número de mujeres que ocupan cargos de oficiales

Paso 1: determinar los resultados buscados

Utilizando la política nacional sobre la equidad entre hombres y mujeres de la Comisión Australiana de Deportes (Instrumento nº 9), una de las metas es:

Aumentar el número de mujeres que ocupan cargos de entrenadoras, instructoras, responsables de la adopción de decisiones, oficiales y administradoras en todos los niveles.

Si fuéramos directamente a la planificación de la acción en esta etapa, tendríamos una enorme brecha entre lo que intentamos lograr y cómo vamos a concretar ese objetivo. Se necesita tener más detalles sobre el ‘qué, quién, para cuándo” antes de diseñar estrategias y elaborar el plan de trabajo. Supongamos que, basados en una evaluación de necesidades internas, nuestra primera prioridad dentro de esa meta son las mujeres en puestos de oficiales. Entonces, un mapa de ruta se asemejaría a lo que se describe a continuación a fin de aumentar el número de mujeres en puestos de oficiales.

Resultado buscado (qué, quién, para cuándo): aumentar el número de mujeres en puestos de oficiales en todos los niveles de nuestro programa de oficiales para 2004

Una vez definido el resultado buscado, es necesario identificar los indicadores de éxito o avance a lo largo del camino. Entonces, después de debatir un poco más sobre el tema con el grupo de planificación, el mapa de ruta podría tener la siguiente apariencia.

Primeros logros
  • Toma de conciencia de los responsables clave de la adopción de decisiones (Comité Ejecutivo y Comité de Oficiales) de que el hecho de que haya menos mujeres en puestos de oficiales es un problema que la organización debe tratar;
  • Apoyo del Comité Ejecutivo y del Comité de Oficiales para comenzar a abordar la escasez de mujeres en puestos de oficiales;
  • Mayor toma de conciencia de parte del Comité Ejecutivo, colaboradores y oficiales sobre la falta de mujeres en funciones de oficiales y las razones a las que ese hecho obedece;
  • Compromiso formal del Comité Ejecutivo para aumentar en forma considerable el número de mujeres que se desempeñan como oficiales.

Éxito continuo
  • Incorporación de más jugadoras en el desempeño de funciones de oficiales;
  • Mayores oportunidades para las mujeres oficiales del nivel local y estatal con el fin de obtener experiencia en los torneos principales;
  • Mayor participación de las mujeres oficiales del nivel local y estatal en los torneos principales;
  • La actitud de los jugadores hombres demuestra mayor aceptación hacia las mujeres que se desempeñan como oficiales en todos los niveles.

Éxito buscado

  • Las mujeres oficiales sienten que el entorno de los oficiales las apoya;
  • Más mujeres oficiales en los niveles principiantes continúan activas;
  • Más mujeres oficiales del nivel local obtienen certificación en el nivel estatal superior;
  • Más mujeres oficiales del nivel estatal se convierten en oficiales a nivel nacional.

Ahora que tenemos el mapa de ruta de lo que queremos lograr, podemos comenzar a elaborar los indicadores de rendimiento, que son los que nos permiten saber si hemos alcanzado nuestros objetivos.

Paso 2: definir los indicadores de rendimiento

Los indicadores de rendimiento describen los resultados buscados. Pueden captar información tanto cualitativa como cuantitativa. Entre los modelos de indicadores de rendimiento para aumentar el número de mujeres oficiales se encuentran:

Resultado buscado (qué)

Indicador de rendimiento

Compromiso formal del Comité Ejecutivo a fin de aumentar significativamente el número de mujeres oficiales (al primer año)

El número o porcentaje de los miembros del Comité Ejecutivo que secundaron la moción en la Reunión General Anual

Mayor participación de mujeres oficiales del nivel local y estatal en los torneos principales (al segundo año)

El cambio en el número de las mujeres oficiales del nivel local y estatal que actuaron como árbitros en los Campeonatos Nacionales Juveniles y Senior entre el primer año (punto de partida) y el segundo y tercer año

 

Más mujeres oficiales del nivel estatal se convierten en oficiales a nivel nacional (al tercer año)

El cambio en el número de mujeres oficiales del nivel estatal que se convierten en oficiales a nivel nacional entre el primer año (punto de partida) y el tercer año.

 

 

Los buenos indicadores de rendimiento son precisos, pueden medirse y recopilarse. A veces, es posible que tenga más de un indicador, pero es poco común que tenga más de tres. Si ese fuera el caso, entonces quizás busque más de un resultado en su mapa de ruta. En ese caso, debería desglosarlo un poco para obtener resultados más precisos.

Paso 3: desarrollar una estrategia de recopilación

Una vez que elaboró los resultados buscados y los indicadores de rendimiento, puede preparar la estrategia para recoger información. Ello implica identificar:
  • De dónde obtendrá la información: de un archivo, un formulario, una base de datos, una persona u otra fuente
  • Cómo obtendrá esa información: examinando el archivo, analizando la base de datos, entrevistando o encuestando a la persona
  • Quién debería recoger esa información: usted mismo, la asociación, alguien a nivel local 
  • Con cuánta frecuencia debería recogerse: una única vez, cada seis meses, una vez al año

Una buena estrategia de la medición del rendimiento captura resultados e indicadores clave al medir solamente lo que usted considera importante.

Al medir el éxito de su programa, usted cuenta con un mapa de ruta que demuestra el cambio que intenta producir, cómo contribuye a resultados de nivel superior y tres años de datos que son prueba del éxito obtenido para producir un cambio con respecto a las jóvenes y mujeres en el deporte.